La rampa 2 en la playa de Gijón, es un lugar de encuentro de nadadores en aguas abiertas, deporte que empezamos a practicar a raíz de la pandemia.
El tiempo pasado aquí mientras duran los preparativos para entrar o, al salir, mientras ponemos o quitamos el neopreno, tuvo como resultado la observación de un fósil en el pavimento, que nos llevó a cambiar la mirada sobre el suelo que pisamos y por ende de las fachadas, monumentos, portales y escaleras realizados con piedra natural susceptible de ser fosilífera.
En el Muro, así llamamos aquí al paseo de la playa de San Lorenzo, las escaleras numeradas de acceso a la playa y el borde donde se asienta la barandilla, el material utilizado, es de roca caliza, de color negro procedente de una cantera de Markina (Vizcaya). Esta roca se formó en un ambiente marino poco profundo hace 120 millones de años en el Cretácico Inferior.
A partir de esta observación, nuestra mirada nos ha llevado a buscar fósiles en las aceras, portales, escaleras, fachadas y, empezar este blog.
La mayoría de las rocas con fósiles que se utilizan en construcción son calizas, pero en la publicidad, se las nombra muchas veces como mármol. Hay que decir, que éste se origina a partir de la caliza por procesos metamóficos (cambios de presión y temperatura).
Otras calizas fosilíferas que hemos encontrado en la ciudad, son:
La caliza rojo Bilbao o rojo Ereño (Vizcaya), también del Cretácico Inferior. Los minerales que la componen son calcita, algo de cuarzo, feldespato potásico, hematites y minerales arcillosos. En su proceso de formación, los rudistas transformaron su concha aragonítica en calcítica. Posteriormente circularon fluidos portadores de óxido de hierro que afectaron a la matriz y y tiñó de color rojo.
Mármol Crema Marfil (nombre comercial), la caliza de Coto Pinoso (Alicante) del Eoceno.
Caliza gris de Sierra Elvira (Granada), con fósiles muy pequeños.
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